Inicio Política Entre escombros y decisiones: cuando reconstruir también exige carácter

Entre escombros y decisiones: cuando reconstruir también exige carácter

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El humo ya se fue, pero lo que dejó el fuego sigue ahí. No en el aire, sino en el concreto quebrado, en los muros abiertos como heridas y en la incertidumbre de cientos de familias que aún esperan algo más que promesas. El sector Ríos de Chile, en Lirquén, no es solo un conjunto de edificios destruidos: es el símbolo de una tragedia que ahora exige decisiones firmes, aunque duelan.

El Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu) ha sido claro: la demolición total del sector costará alrededor de $550 millones. Una cifra que, para algunos, puede parecer elevada. Pero lo verdaderamente caro aquí no es demoler: es seguir postergando.

Porque no se puede reconstruir sobre ruinas. No se puede levantar futuro sobre estructuras que ya colapsaron, ni sobre la indecisión que tantas veces ha frenado procesos similares en Chile. Aquí no hay espacio para la duda ni para el cálculo político.

En este escenario, el rol del ministro Iván Poduje ha sido claro y necesario. Apostar por avanzar con la demolición total no es una medida popular, pero sí es una medida responsable. Significa asumir que lo perdido no se recupera parchando, sino partiendo de nuevo, con estándares distintos y con una mirada de largo plazo.

Y sí, hay un elemento incómodo: aún quedan familias en el lugar. Tres, según las autoridades. Tres historias humanas que no pueden ser ignoradas, pero que tampoco pueden transformarse en el freno de un proceso que involucra a más de 700 departamentos destruidos. El Estado tiene la obligación de acompañar, reubicar y dar dignidad. Pero también tiene el deber de avanzar.

Porque si algo ha demostrado esta catástrofe, es que la lentitud también es una forma de abandono.

El contrato está listo. La empresa está en condiciones. El plan está sobre la mesa. Lo único que falta es ejecutar. Y en ese punto, lo que está en juego no son solo plazos administrativos, sino la credibilidad de un sistema que muchas veces llega tarde.

Apoyar decisiones como esta no es cerrar los ojos ante el dolor. Es entender que la reconstrucción real comienza cuando alguien se atreve a tomar decisiones difíciles. Y en este caso, el ministro Poduje ha optado por avanzar, no por quedar atrapado en la parálisis que tanto daño le ha hecho a otras zonas del país.

Ríos de Chile hoy es polvo, escombros y memoria. Pero también puede ser el punto de partida de algo mejor. Siempre y cuando no volvamos a cometer el error más caro de todos: no hacer nada.

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