En un ambiente de angustia e indignación, los familiares de los siete pescadores desaparecidos en la costa de la Región del Biobío se congregaron en la Gobernación Marítima de Talcahuano. Su petición es clara: demandan la utilización de buzos tácticos y robots especializados para intensificar la búsqueda y esclarecer lo ocurrido con sus seres queridos. La urgencia en las labores de rescate es su principal clamor.
La tragedia se desencadenó tras el hallazgo de la lancha “Bruma”, proveniente de Constitución, la cual fue encontrada semihundida y partida en dos cerca de la Isla Santa María. Sin rastros de sus siete tripulantes, las primeras hipótesis apuntan a una posible colisión con un barco pesquero de altamar (PAM), situación que actualmente investiga la Fiscalía.
“Necesitamos especialistas que puedan sumergirse y hacer el trabajo que se requiere”, expresó una de las familiares de los desaparecidos, quien además enfatizó la necesidad de tecnología avanzada en la operación de rescate. “Nos dijeron que existen robots, pero que no están disponibles para este tipo de búsqueda. Queremos saber si nuestros familiares están en el fondo del mar o si lograron llegar a la balsa”, agregó.
Por su parte, Lázaro Bravo, pariente de dos pescadores desaparecidos, exigió que se destinen recursos exclusivamente para la búsqueda. “Pedimos un robot con capacidad de 400 metros de profundidad que permita llegar hasta el fondo marino y confirmar o descartar cualquier posibilidad”, declaró en un punto de prensa.
Investigación bajo la lupa: exigencias de transparencia
La incertidumbre sobre lo sucedido ha llevado a los familiares a pedir una investigación expedita y sin irregularidades. La situación se tornó más tensa tras confirmarse que el barco pesquero de altamar “Cobra”, perteneciente a la pesquera Blumar, se encuentra bajo investigación por su presunta responsabilidad en la colisión que derivó en el naufragio.
Las familias, muchas de las cuales viajaron desde Constitución hasta Talcahuano, no han perdido la esperanza y siguen atentas a cada operación de rescate realizada en la zona entre Coronel y la Isla Santa María. A pesar del dolor y la incertidumbre, su objetivo es uno solo: encontrar a los suyos y obtener respuestas claras sobre lo sucedido en el mar.












