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Editorial

Artes Marciales: Libertad con Responsabilidad, el Desafío de la Nueva Era Deportiva en Chile

La histórica incorporación de las artes marciales al ámbito deportivo nacional abre una nueva etapa para miles de practicantes, instructores y academias de todo Chile. Durante décadas, estas disciplinas estuvieron injustamente vinculadas a la...

Por Diario BioBio
Artes Marciales: Libertad con Responsabilidad, el Desafío de la Nueva Era Deportiva en Chile

La histórica incorporación de las artes marciales al ámbito deportivo nacional abre una nueva etapa para miles de practicantes, instructores y academias de todo Chile. Durante décadas, estas disciplinas estuvieron injustamente vinculadas a la Ley de Control de Armas, sometidas a restricciones que poco tenían que ver con los valores que representan: disciplina, respeto, autocontrol, honor y formación integral de las personas. Hoy, gracias a la derogación de esa normativa y su incorporación a la Ley del Deporte, se hace justicia con una comunidad que luchó por años para ser reconocida como lo que realmente es: deporte y educación.

Sin embargo, este importante triunfo trae consigo una pregunta que inquieta a muchos maestros y dirigentes: ¿existirán mecanismos de control eficaces para evitar que el sistema se transforme en tierra de nadie?

Las artes marciales no son simples actividades recreativas. Son disciplinas que enseñan técnicas de combate, defensa personal y control físico que requieren responsabilidad y ética. Por ello, resulta legítimo que muchos instructores se pregunten si la nueva legislación contemplará registros adecuados, certificaciones serias y filtros que impidan que personas con antecedentes violentos o vinculadas a actividades delictuales utilicen las academias como refugio o plataforma para fines ajenos al deporte.

La respuesta no debe ser volver a la antigua lógica de la sospecha ni a la criminalización de los practicantes. Pero tampoco puede ser la ausencia absoluta de controles. El desafío del Ministerio del Deporte será construir un sistema moderno, transparente y eficiente, donde las organizaciones estén debidamente registradas, los instructores cuenten con acreditaciones verificables y exista coordinación con las instituciones del Estado para resguardar la seguridad de todos. La experiencia anterior contemplaba registros de establecimientos, instructores y alumnos autorizados, además de mecanismos de fiscalización.

La nueva etapa debe apuntar a algo superior: dignificar la labor de los maestros. Durante años, cientos de instructores formaron generaciones completas de niños y jóvenes sin mayor apoyo estatal, muchas veces financiando de su propio bolsillo implementos, viajes y competencias. Hoy corresponde que el Estado les otorgue reconocimiento formal, capacitación permanente, acceso a fondos deportivos y respaldo institucional a través del Ministerio del Deporte y el Instituto Nacional de Deportes.

Porque detrás de cada dojo, gimnasio o escuela de artes marciales hay hombres y mujeres que han dedicado su vida a enseñar valores que la sociedad necesita con urgencia. En tiempos donde la violencia, la droga y la delincuencia afectan a numerosos barrios, las artes marciales siguen siendo una poderosa herramienta de integración social y formación de carácter.

La ministra Natalia Duco ha señalado el compromiso del Gobierno con este proceso de transformación y reconocimiento de las artes marciales como actividad deportiva, mientras que el diputado Roberto Arroyo, el maestro Miguel Soffia Hanshi, han sido una de las voces más activas en la lucha por este cambio histórico.

Ahora viene la etapa más importante: construir una institucionalidad que combine libertad, desarrollo y fiscalización inteligente. Una ley moderna debe proteger a los deportistas, fortalecer a los maestros y garantizar que quienes ingresen a estas disciplinas lo hagan con el espíritu correcto.

Las artes marciales chilenas han ganado una batalla histórica. El desafío ahora es que esta conquista no se chacree ni pierda el prestigio construido por generaciones de maestros. Que la nueva ley no sea solamente un cambio administrativo, sino el nacimiento de una verdadera política deportiva que valore, proteja y proyecte a quienes han hecho de las artes marciales una escuela de vida para Chile.

Por S.M.S.

5º Dan de Kenpo Karate

6º Dan Aska Shorin Ryu Kobukai

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