TALCAHUANO, REGIÓN DEL BIOBÍO – La ciudad aún no sale de su estupor tras el brutal accidente ocurrido la madrugada del jueves 30 de mayo, donde Macarena Yévenes, joven de 27 años, perdió la vida tras ser embestida frontalmente por un vehículo que habría cruzado a gran velocidad y en contra del tránsito.
Detrás del volante, según acusan sus familiares, iba Oliver Rodrigo Contreras Ramírez, funcionario de planta del área SECPLAN (Secretaría Comunal de Planificación) de la Municipalidad de Talcahuano. Testigos y cercanos denuncian que el sujeto conducía ebrio y a exceso de velocidad al momento del impacto.
La familia de Macarena no ha guardado silencio: iniciaron una campaña en redes sociales exigiendo justicia y denunciando lo que consideran un manto de silencio desde las instituciones. “A Macarena Yévenes le arrebataron la vida. No fue un accidente, fue un crimen por irresponsabilidad. No descansaremos hasta que se haga justicia”, escribieron en un afiche que ya circula masivamente.
Personal de la SIAT de Carabineros llegó al lugar para realizar las primeras diligencias, mientras el país entero comienza a poner atención a un caso que podría sumar un nuevo capítulo a la impunidad de algunos funcionarios públicos.
Municipalidad anuncia sumario… pero no habla de suspensión
A través de un tibio comunicado, el municipio de Talcahuano lamentó lo ocurrido y anunció el inicio de un sumario administrativo contra Contreras Ramírez. Aseguraron que su calidad de funcionario público “no lo blinda ante la justicia”, aunque hasta ahora no se ha confirmado si el imputado ha sido separado de sus funciones mientras avanza la investigación.
El alcalde Eduardo Saavedra, por su parte, comentó el caso a través de una cuenta de Instagram creada para pedir justicia por Macarena, pero aún no ha hecho declaraciones públicas contundentes.
“No vamos a permitir que esto quede impune”
La familia y amigos de Macarena Yévenes –una joven madre, trabajadora, querida por su comunidad– han dejado claro que no permitirán que este caso caiga en el olvido. Preparan movilizaciones y denuncias públicas para mantener viva la presión social y legal.
“Conducir ebrio es un crimen. Macarena no murió: la mataron. No vamos a parar”, sentencian sus cercanos, exigiendo que se formalicen cargos por conducción en estado de ebriedad con resultado de muerte.












