Momentos de tensión, temor y desconcierto se vivieron la tarde de este lunes en el norte del país, luego que un fuerte sismo de magnitud 6,9 sacudiera con violencia la zona de Calama, generando preocupación entre miles de habitantes y obligando a activar protocolos de emergencia en distintas comunas de la Región de Antofagasta.
El movimiento telúrico ocurrió pasadas las 17:50 horas y fue percibido con gran intensidad en ciudades del norte grande, donde vecinos relataron escenas de pánico, personas saliendo apresuradamente de viviendas y oficinas, además de interrupciones momentáneas en servicios básicos.
Según información entregada por organismos especializados, el epicentro se localizó al noreste de Calama y tuvo una profundidad superior a los 100 kilómetros, condición que permitió que el temblor se sintiera en una extensa zona del país, alcanzando incluso regiones vecinas como Tarapacá, Arica y Atacama.
Tras el sismo principal comenzaron a registrarse diversas réplicas, aumentando la inquietud entre la población. En redes sociales circularon videos que mostraban lámparas balanceándose violentamente, supermercados evacuados y familias reuniéndose en calles y plazas por temor a nuevos movimientos.
Aunque las autoridades descartaron riesgo de tsunami debido a las características del evento, equipos de emergencia iniciaron inmediatamente monitoreos en rutas, hospitales, viviendas y faenas mineras para evaluar posibles daños estructurales.
En Calama, algunos sectores reportaron cortes de energía eléctrica y fallas en las comunicaciones durante varios minutos. Pese a ello, hasta el cierre de esta edición no se informaban víctimas fatales ni daños de gran magnitud.
La emergencia volvió a recordar la permanente amenaza sísmica que enfrenta Chile, especialmente en el norte del país, una de las zonas con mayor actividad tectónica del planeta debido al choque entre las placas de Nazca y Sudamericana.
Mientras la tierra seguía liberando energía a través de nuevas réplicas, el temor volvió a instalarse entre los habitantes del norte, donde cada gran temblor revive el fantasma de una tragedia mayor.












