La noche cayó sobre la comuna de San Pedro de la Paz con el ruido habitual del tránsito en la transitada Ruta 160. Sin embargo, en cuestión de segundos, la rutina se quebró con el estruendo de una colisión que terminó por transformar el sector del Puente Los Batros en un escenario de emergencia, sirenas y caos vehicular.
Un bus interprovincial de la empresa Eme Bus impactó con un automóvil particular en la pista que se dirige hacia Coronel. El choque, ocurrido en plena noche, dejó al menos dos personas lesionadas y obligó a suspender completamente el tránsito en uno de los puntos más transitados del Gran Concepción.
Los primeros minutos tras el accidente fueron de tensión. Testigos relataron que el fuerte impacto dejó a los vehículos atravesados en la vía, mientras conductores que circulaban por el lugar comenzaron a detenerse para auxiliar a los afectados.
Minutos después llegaron al sitio del suceso dos unidades del Cuerpo de Bomberos, quienes iniciaron un complejo trabajo de rescate vehicular para asistir a los lesionados y asegurar la zona. Paralelamente, equipos de emergencia y personal de control de tránsito coordinaron las labores para restablecer la circulación.
La emergencia provocó un verdadero colapso vehicular, extendiendo la congestión por varios kilómetros a lo largo de la avenida Pedro Aguirre Cerda, donde cientos de conductores quedaron atrapados en largas filas mientras se desarrollaban las labores de rescate y despeje de la ruta.
Debido a la magnitud del accidente, el tránsito fue suspendido temporalmente mientras los equipos trabajaban para habilitar al menos una pista en dirección a Coronel utilizando la vía contraria, una maniobra necesaria para aliviar la enorme congestión que se generó en el sector.
Las causas exactas de la colisión aún deberán ser investigadas por las autoridades correspondientes. Lo cierto es que el episodio volvió a encender las alertas sobre la peligrosidad de la Ruta 160, una carretera que a diario concentra un alto flujo vehicular y donde los accidentes, lamentablemente, no son una noticia extraña.
Mientras las sirenas se apagaban lentamente en la noche penquista, la escena dejaba una imagen difícil de olvidar: luces de emergencia iluminando el asfalto, metal retorcido y una larga fila de vehículos esperando volver a moverse en una ruta que, por algunos minutos, quedó detenida por completo.












