Hualqui no merece esto.
No lo merecen sus vecinos, no lo merecen quienes día a día trabajan por sacar adelante la comuna, y mucho menos quienes llegan por primera vez creyendo que entran a un pueblo ordenado, limpio y con autoridades presentes.
La Avenida El Águila, una de las arterias más importantes de Hualqui, hoy es la postal más cruda del abandono.
Por esta avenida ingresan turistas, visitantes, proveedores y familias completas. Es la primera cara que muestra la comuna, pero hoy esa cara está sucia, desordenada y marcada por la desidia.
Tres golpes directos a una avenida clave
Primero, la demarcación vial inexistente o deficiente.
Una avenida altamente transitada, sin señalización clara, expone a peatones y conductores a riesgos permanentes. Aquí no se trata de estética: se trata de seguridad pública.
Segundo, la feria que se instala los martes, viernes y domingos, ocupando gran parte de la avenida.
Nadie cuestiona la feria como fuente de trabajo, pero sí la falta total de planificación, fiscalización y limpieza posterior. El desorden se instala y permanece mucho más allá del horario de funcionamiento.
Y ahora, para completar el tristemente célebre trío, el golpe final:
👉 un basural en plena Avenida El Águila.
La gota que rebalsó el vaso
Tres días.
Tres días completos lleva este basural ahí, sin retiro, sin explicaciones y sin responsables visibles.
Bolsas rotas, restos orgánicos, desechos en descomposición.
El olor es asfixiante, imposible de ignorar. Una avenida principal intervenida por la basura, convertida en foco sanitario y en una vergüenza para toda la comuna.
Los vecinos no guardaron silencio.
Don Juan, residente del sector, fue claro en su molestia:
“Esto no es nuevo, siempre pasa lo mismo después de la feria. La basura queda, nadie viene a limpiar y nosotros tenemos que vivir con el olor y las moscas”.
En la misma línea, la señora Isabel expresó su indignación:
“Por aquí pasa todo el mundo, turistas, gente de otras comunas. ¿Qué imagen estamos dando? Parece que a nadie le importa”.
Ambos testimonios reflejan un sentir que se repite en todo el sector: cansancio, rabia y abandono.
La pregunta que sigue sin respuesta
Y la interrogante es inevitable:
¿Quién es la autoridad responsable de todo esto?
¿Quién fiscaliza la feria?
¿Quién se hace cargo de la limpieza posterior?
¿Quién responde por la seguridad vial y la demarcación inexistente?
¿Quién permite que un basural permanezca días en una de las avenidas más importantes de Hualqui?
Cuando nadie responde, el mensaje es claro: el abandono se normaliza.
Hualqui no puede seguir funcionando a punta de parches y silencios.
Una comuna no se cuida con discursos ni comunicados, se cuida con gestión, presencia y decisiones.
Hoy la Avenida El Águila no está pidiendo favores.
Está exigiendo orden, responsabilidad y respeto por sus vecinos.













Me parece correcto, hualqui cada día está más horrible de cochino.