Desde el corazón de la comuna donde la limpieza dejó de ser promesa para convertirse en acción.
HUALQUI.– Con botas, bajo la lluvia y con las “pilas puestas”, así se ha visto al alcalde de Hualqui Ricardo Fuentes, quien ha decidido dar una señal clara de compromiso con la limpieza y el orden de la comuna. Desde que asumió el mando, una de las principales molestias que detectó en terreno fue la suciedad acumulada en las rutas de acceso y caminos interiores, lo que no solo afectaba la imagen del territorio, sino también la calidad de vida de quienes transitan a diario por esos sectores.
“Cuando recibí la municipalidad, me encontré con mucha mugre en las carreteras. Desde entonces, he puesto el foco en dejar las vías limpias y seguras, tanto para los vecinos como para los visitantes que llegan cada día a nuestra comuna”, señaló el jefe comunal durante un recorrido realizado esta semana por el sector de Maqueuto, uno de los puntos donde actualmente se concentran los trabajos.
A pesar del clima lluvioso, las cuadrillas municipales no han detenido su labor. Palas, carretillas y mucho esfuerzo humano se despliegan en distintos sectores para dejar los caminos en condiciones óptimas. El objetivo no es solo estético: la limpieza también busca devolver espacios para el deporte, las caminatas y el esparcimiento de las familias hualquinas.
“La gente quiere hacer deporte, salir a correr, caminar tranquilos, y eso requiere caminos limpios. No podemos permitir que la basura le gane al esfuerzo de quienes quieren vivir mejor”, agregó el alcalde, visiblemente activo en la supervisión directa de las labores.
La fotografía capturada en Maqueuto da cuenta del avance concreto en esa zona, pero también simboliza el mensaje de fondo: la comuna se limpia con trabajo, lluvia o sol, pero sobre todo con voluntad.
Esta cruzada por la limpieza no es solo una tarea municipal, sino también un llamado a la conciencia ciudadana. “Podemos tener muchas cuadrillas trabajando, pero si no hay educación ni compromiso de los vecinos, la mugre volverá”, comentan desde el equipo de aseo.
La gestión actual está marcando un precedente: gobernar no solo es tomar decisiones desde el escritorio, sino también ensuciarse las manos —o más bien, limpiarlas— por el bien de todos.












