La paciencia se agotó en Cerro Verde Alto, en la comuna de Penco. Lo que comenzó como el retiro de un simple paradero de locomoción colectiva terminó transformándose en una verdadera bomba social que hoy tiene a vecinos, locatarios y dirigentes enfrentados con la municipalidad y con una iglesia evangélica que quedó en el centro de la polémica.
La chispa que encendió la furia vecinal ocurrió el sábado pasado, cuando maquinaria y trabajadores retiraron completamente el refugio peatonal utilizado diariamente por adultos mayores, estudiantes y trabajadores del sector. Según denuncian vecinos de Cerro Verde Alto, la estructura fue removida para permitir el ingreso de materiales a una construcción ligada a una congregación evangélica instalada en una zona donde —aseguran— apenas cabe un vehículo por las estrechas calles.
Y ahí comenzó la guerra.
Dirigentes del sector acusan que jamás existió autorización de la Junta de Vecinos para intervenir el lugar, mientras desde el municipio la versión sería completamente distinta. El alcalde habría señalado que no entregó permiso formal para retirar el paradero. Sin embargo, desde el entorno de la iglesia aseguran exactamente lo contrario: que sí contaban con autorización municipal para realizar las obras.
Pero el conflicto ya superó hace rato el tema del permiso.
Los vecinos apuntan ahora directamente al corazón del problema: ¿quién autorizó una construcción de gran magnitud en un sector colapsado, con calles angostas, poca capacidad vial y problemas históricos de acceso?
La indignación crece porque, según relatan residentes, el sector ya enfrenta acumulación de basura, dificultades para el tránsito y serios problemas de conectividad. Ahora temen que los días de culto la situación simplemente explote, dejando vehículos estacionados por todas partes y complicando aún más el paso de ambulancias, locomoción colectiva y vecinos.
“Esto era una tragedia anunciada”, comentan habitantes del sector, cansados —dicen— de decisiones tomadas entre cuatro paredes y sin escuchar a la comunidad.
En medio de esta crisis, vecinos destacan el trabajo de la presidenta de la Junta de Vecinos, Tania Olate, quien —según relatan residentes— “ha dejado los pies en la calle” intentando encontrar una solución a este pequeño pero enorme problema que hoy mantiene dividido al sector. Reuniones, conversaciones y gestiones han marcado las últimas horas de una dirigente que intenta bajar la tensión mientras el conflicto sigue creciendo.
La molestia también salpica al Departamento de Obras Municipales, organismo al que vecinos responsabilizan por permitir una edificación de estas características en un sector residencial que jamás estuvo preparado para soportar alto flujo de personas y vehículos.
Mientras la tensión aumenta, en Cerro Verde Alto ya no esconden su enojo. Algunos dirigentes incluso aseguran que el alcalde de Penco habría manifestado en privado que “él es la autoridad y autoriza a quien quiera”, desatando aún más indignación entre quienes sienten que el concejo municipal y las organizaciones sociales fueron completamente pasadas a llevar.
Hoy el ambiente en Cerro Verde Alto es explosivo. Vecinos hablan de movilizaciones, reuniones de emergencia y acciones para exigir respuestas claras. Porque aquí, aseguran, el problema no es solamente un paradero destruido.
El verdadero conflicto es otro: una comunidad que siente que le cambiaron la vida sin preguntarle a nadie.













