Miguel “Negro” Piñera, el carismático cantante y figura televisiva, se despidió de este mundo a los 70 años, dejando tras de sí un legado marcado por la música, la bohemia y un espíritu libre que nunca conocía de ataduras. Su deceso, ocurrido este viernes a las 16:20 horas, fue confirmado por la Clínica Alemana de Temuco, donde estuvo hospitalizado tras sufrir dos paros cardiorrespiratorios y dos trombosis. A eso se sumaba una lucha silenciosa contra el cáncer a la sangre, una enfermedad que no logró apagar su esencia hasta el final.
Su hermano Pablo, conmovido, expresó el dolor de la familia al confirmar la noticia: “Su partida deja un vacío inmenso en nuestros corazones”. En un comunicado, sus seres queridos destacaron que Miguel vivió con pasión, entregado al amor incondicional de su familia y la música, dos pilares que lo sostuvieron incluso en sus momentos más difíciles.
La historia de su última semana es un fiel reflejo de su esencia. Hace apenas unos días, brillaba en la Gala del Festival de Viña del Mar, cantando y compartiendo con colegas y amigos en medio de la alfombra roja. Poco después, viajó hasta la Región de La Araucanía para presentarse en Lican Ray, una tierra que lo recibió con el mismo cariño que su público siempre le entregó. Fue allí donde su salud comenzó a deteriorarse, iniciando un rápido desenlace que hoy enluta la escena artística nacional.
El “Negro” no fue solo un músico. Fue un personaje entrañable, un amante de la vida, de las noches de bohemia, de la amistad sincera y de los escenarios. Su partida es un golpe para quienes crecieron escuchándolo, compartiendo sus historias y disfrutando de su carisma inigualable.
Pero la muerte no borrará su huella. Miguel “Negro” Piñera seguirá sonando en cada canción, en cada rincón donde la música y la alegría sigan siendo un refugio. Porque las voces como la suya nunca callan, solo se transforman en eco eterno.












