Por Salvador Maldonado
En las calles, en los terminales de buses, en las ferias y en los pequeños negocios familiares, se repite una misma frase: “La gente no está ni ahí con los partidos políticos”. Y no es una exageración. Mientras Chile sigue siendo sacudido por la delincuencia desatada, el narco que avanza sin pedir permiso y la corrupción que se incrusta en las instituciones como una mancha que no se borra, los ciudadanos miran a la clase política con un cansancio profundo, casi definitivo.
En ese escenario, la derecha aparece fragmentada, enfrascada en una batalla de siglas: RN por su lado, la UDI por el otro, Evópoli con su propio libreto, y republicanos siguiendo su ruta. Pero el país no está para cuentos internos ni peleas domésticas. Chile está pidiendo algo más simple, más urgente, más vital: unidad. Una sola línea, un solo frente, una sola coalición capaz de enfrentar el derrumbe del orden público y del sentido común.
En los barrios donde ya no se puede caminar tranquilo; en las zonas rurales donde el narco reemplazó al Estado; en las comunas donde la corrupción pareciera ser una forma de gestión más… ahí no preguntan si uno es UDI o RN. No les importa. Quieren soluciones, no logos.
Hoy las personas no quieren escuchar discusiones de directivas ni negociaciones de pasillo. Quieren que la derecha —toda— deje de lado sus diferencias y entienda que Chile no está en tiempos normales, sino en medio de una crisis moral, social y de seguridad que exige altura, firmeza y propósito común.
Si la derecha insiste en seguir dividida, no solo pierde la elección: pierde el país. Porque cuando la delincuencia avanza y el Estado retrocede, no hay espacio para fracturas internas ni para cálculos mezquinos. Es la hora de una sola fuerza política, de un bloque sólido, decidido y sin vacilaciones.
La gente lo sabe. Lo exige. Y lo está gritando hace rato:
Que se acaben las peleas chicas, que se acaben los partidos y sus trincheras. Chile necesita una derecha unida… o no tendrá ninguna.
Comentarios
ParticipaTodavia no hay comentarios publicados en esta nota.