Una jornada marcada por el miedo, la incertidumbre y el despliegue policial se vivió este lunes en la región del Biobío, luego que una serie de amenazas de tiroteo encendieran las alarmas en establecimientos educacionales y universidades de Concepción y Talcahuano. El caso más grave afectó al campus San Andrés de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, donde la institución decidió suspender todas las actividades presenciales tras recibir advertencias que fueron catalogadas como de “alta gravedad”.
La amenaza, que comenzó a circular durante la tarde, obligó a activar protocolos de emergencia, mientras personal de Carabineros ingresaba al recinto universitario para iniciar diligencias investigativas y resguardar la seguridad de estudiantes, académicos y funcionarios. Desde la casa de estudios confirmaron el cierre preventivo del campus y el traslado inmediato de las clases a modalidad online.
El episodio generó una fuerte conmoción entre los alumnos, muchos de los cuales abandonaron rápidamente las dependencias universitarias apenas comenzaron a viralizarse mensajes y publicaciones relacionadas con un supuesto ataque armado. El temor se extendió rápidamente por redes sociales, donde estudiantes compartieron imágenes, advertencias y llamados a no asistir presencialmente a clases.
Pero el ambiente de tensión no quedó limitado a la universidad. Durante la misma jornada también se reportaron amenazas similares en distintos colegios del Gran Concepción y Talcahuano. En algunos casos, los mensajes fueron encontrados escritos en baños de los establecimientos; en otros, circularon mediante redes sociales y grupos de mensajería.
La seguidilla de hechos obligó a varias comunidades educativas a suspender clases y reforzar medidas de seguridad. La preocupación aumentó debido al contexto internacional y nacional de violencia escolar que en los últimos meses ha golpeado distintos recintos educacionales, instalando un clima de inquietud entre estudiantes, padres y docentes.
Desde la universidad afectada recalcaron que la denuncia fue presentada formalmente ante Carabineros y que se están recopilando antecedentes para identificar a los responsables. Asimismo, condenaron “categóricamente” este tipo de amenazas, señalando que provocan un profundo impacto psicológico en toda la comunidad académica.
Mientras las investigaciones continúan, las autoridades educacionales y policiales mantienen monitoreo permanente sobre posibles nuevas amenazas, en medio de un fenómeno que comienza a inquietar seriamente a la región del Biobío y que revive el temor de que la violencia pueda cruzar definitivamente las puertas de las aulas chilenas.












