Por Salvador Maldonado
En medio del oleaje político que sacude las costas chilenas, una voz resuena con fuerza desde el Congreso: la del diputado Leónidas Romero, quien ha emergido como uno de los más duros críticos contra la llamada regionalización de la pesca artesanal, impulsada por el Ejecutivo. Para Romero, esta medida es “un golpe directo a la dignidad y subsistencia de los pescadores artesanales”, particularmente aquellos que habitan caletas pequeñas o alejadas del poder político central.
Romero, exalcalde de Coronel y hoy diputado, no es nuevo en la defensa de los oficios del mar. En sus intervenciones más recientes —difundidas también en redes sociales— ha advertido que la actual propuesta de fraccionamiento pesquero, que limita el acceso a ciertas especies según la región, “condena a la pobreza a cientos de familias” que viven de la pesca diaria. Según su visión, se está estableciendo un modelo injusto que favorece a sectores industriales y a zonas con mayor capacidad de lobby político, mientras se margina a comunidades históricas del sur de Chile.
Con tono vehemente, Romero ha dicho que “no se puede permitir que un pescador de una región donde el recurso está agotado no pueda trabajar en otra zona donde sí existe”. Y agrega: “El mar es de todos los chilenos, no de un puñado de burócratas o de los grandes empresarios”.
La postura del diputado ha calado hondo en las bases sociales de muchas caletas, donde la ley de fraccionamiento ha sido recibida con incertidumbre y rabia. Marchas, paralizaciones y protestas han sacudido puertos como San Antonio, Talcahuano y Quellón. En todos ellos, el rostro de Romero ha sido citado como uno de los pocos legisladores que “no ha olvidado al pueblo del mar”.
Su mensaje, que ya cruza fronteras por medio de plataformas digitales, se ha transformado en un símbolo de resistencia frente a lo que muchos catalogan como una “nueva forma de centralismo pesquero”. En sus palabras: “La pesca artesanal no necesita migajas ni permisos con fecha de vencimiento, necesita justicia y autonomía”.
Mientras el debate legislativo continúa en el Senado, y la presión de los pescadores sigue en las calles, la figura de Leónidas Romero se alza como un referente incómodo para algunos y necesario para otros. Lo cierto es que, en esta nueva marejada legislativa, su voz seguirá ondeando como una bandera en defensa de quienes, por generaciones, han vivido y sobrevivido gracias al mar.












